viernes, 12 de enero de 2018

Brawl in Cell Block 99 (2017, S. Craig Zahler). Familia, Patria, Honor e hiperrealismo de género.

Cuando hace un par de años vimos la magistral Bone Tomahawk, tuvimos claras dos cosas: 

1.- Era un clásico instantáneo que con los años adquiriría la aureola de película mítica.

2.- Siempre amaríamos a su director y guionista, el norteamericano Steven Craig Zahler, aunque el resto de su filmografía futura pudiera llegar a malograrse si terminaba por transitar otros caminos menos atractivos (como a menudo sucede).

El caso es que S. Craig Zhaler ha conseguido renovar nuestra filia hacia su cine con su nueva película, la también magistral Brawl in Cell Block 99.


Si les cuento de qué va Brawl in Cell Block 99 sin destriparles nada les va a sonar a una historia mil veces contada. Pasaba lo mismo con Bone Tomahawk. Es lo que tiene el cine de género, que lleva contando lo mismo desde los griegos. Por eso nos gusta tanto. En Brawl in Cell Block 99 también hay un Orfeo que desciende a los infiernos porque Amor Vincit Omnia.

Su protagonista, Bradley Thomas (Vince Vaughn en su mejor papel ever), es un gigante mitológico. Es un Juggernaut al que su patriotismo jugará una mala pasada al distorsionar la división clásica entre buenos y malos. Su dignidad le llevará a la cárcel y el amor a su familia hará el resto. 

El resto es, en este caso, la mutación del género que consigue S. Craig Zahler (tanto en esta película como en su anterior trabajo) después de una introducción que supone más de la mitad del metraje. Y esta mutación, que hace evolucionar el género, les dejará con la boca abierta.

Como en todas las mutaciones, el resultado es traumático y brutal, tan brutal como el salto sobre el vacío y sin red que el guión hace desde el realismo hasta el realismo mágico de S. Craig Zahler, casi ya un subgénero en sí mismo.

No se pierdan Brawl in Cell Block 99.
Y Viva Walter Hill.

lunes, 8 de enero de 2018

Música Poética de Cine. La última Rosa del Verano suena en Tres Carteles en las afueras.

Sam Rockwell ha ganado merecidamente el Globo de Oro como Mejor Actor de Reparto gracias a su estupendísimo trabajo en la última película de  Martin MacDonagh, director al que muchos recordamos y algunos veneramos por sus excelentes Escondidos en Brujas y Siete Psicópatas. La película se titula Tres Carteles en las afueras y nosotros nos unimos a las cuasi unánimes recomendaciones que encontrarán a diestro y siniestro por la cinefilia mundial.


Pero yo vengo a decirles hoy que…

Es la última rosa del verano,
que solitaria queda floreciendo;
Todas sus adorables compañeras
Han marchitado y se han ido;
No hay flor de su linaje,
No hay capullo cercano,
Que reflejen su rubor,
O devuelvan suspiro por suspiro.

… este poema de Thomas Moore (1805) suena en Tres Carteles en las afueras.

El poema se titula La última Rosa del Verano. Fue muy popular en el siglo XIX cuando se cantó, por primera vez, gracias a Edward Bunting y su transcripción para piano de una popular canción irlandesa titulada Aislean an OigfearLos melómanos la conocemos, sobre todo, por un aria de la ópera Martha (1847), obra del hoy semi desconocido compositor alemán Friedrich von Flotow.

Vamos a escuchar la versión que suena en la película. Lo hace en la voz de Renée Fleming, una rubia de Pensilvania que canta como los ángeles.

No se la pierdan.

La peli tampoco.

 

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