lunes, 21 de agosto de 2017

Dunkerque (2017, Christopher Nolan). A survival horror thriller sensitive war movie.

Queda demostrado que Hans Zimmer lee este blog y que, después del rapapolvo que le metimos aquí a propósito de su horripilante banda sonora para Origen, se ha puesto las pilas con la música de la película que recomendamos hoy, aunque sea a su estilo: plagiando a otros. Su Dunkerque recuerda, por momentos, a las maravillosas bso de Jonny Greenwood para Pozos de Ambición y The Master. Pero bueno, que no pasa nada.


El caso es que los habituales de este blog (si es que queda alguno) ya saben que a mí no me gusta el cine de Nolan, porque es como de cine de autor pero comercial peor light pero sí.., de autor pero comercial pero frío pero soso pero de autor pero comercial. Imposible describirlo mejor.

Como a todo hombre de bien, me gustó Memento allá por el año 2000 (confieso que no he vuelto a verla)  pero ni Origen ni su celebérrima trilogía TDK me gustaron un pelo (del resto, es que sé las he visto pero no me acuerdo). Con Interstellar mi percepción del cine de Nolan comenzó a cambiar porque soy un romanticón y todo el rollo ése de que el Amor puede ser la salvación del Universo  me tocó la fibra. Esto, unido a que soy gran fan del cine bélico y, especialmente, a todo lo que tenga que ver con la WWI y la WWII han empujado a mi bolsillo a pagar la entrada para ver Dunkerque.


Yo creo que Dunkerque es una película muy interesante pese a que parece más una película de terror que bélica (por momentos recuerda a alguna de las entregas de la franquicia Destino final o un capítulo de esa serie tan macabra que se llama 1000 maneras de morir). O sea, lo mismo que nos enseñó Spielberg al comienzo de su Salvar al Soldado Ryan

Son las pequeñas historias de la Historia, las de Beevor o Eslava Galán, las de los diarios y entrevistas a los tipos y tipas que estuvieron allí. Las de la condición humana y todo eso. Las que cuentan muy poca Historia pero que son más posmodernas y más samuelfullerianas que los grandes desfiles militares (que ya no interesan a casi nadie). 

Aunque no me hagan mucho caso en lo de Samuel Fuller porque a mí toda las películas posmodernas de guerra me recuerdan a Uno Rojo, división de choque (1980). Aprovecho la ocasión para rendir un homenaje a esa obra maestra re-fundacional del bélico:


Total, que Nolan le quita épica al asunto y nos habla mucho de la supervivencia en la guerra, que es algo sensorial más que racional, por eso Dunkerque triunfa en ese nivel cinéfilo: el sensitivo. Dios bendiga a Hoyte Van Hoytema por su maravillosa fotografía.

Así que hoy vengo a recomendarles una película de Christopher Nolan que está muy bien aunque no me parezca tan moderna por ser pos-posmodernidad, como algunos dicen, y aunque, en este caso, su narrativa espacio-temporal no lineal aporte poco al asunto.

Pero, qué coño, también están las embarcaciones civiles cruzando el canal..,  el discurso de Churchill... y, sobre todo, sale Tom Hardy volando y haciendo machadas.

Que no todo en el Cine cool van a ser cobardes atribulados...

lunes, 7 de agosto de 2017

Todos somos Paterson (2016, Jim Jarmusch).

"No ideas but in things" 
(No hay ideas sino en las cosas). 
William Carlos Williams.


En 1922, T. S. Eliot publicó su celebérrimo súper poema de más de 400 versos titulado La Tierra Baldía. Todos recordamos su comienzo:

Abril es el mes más cruel, hace brotar
Lilas en tierra muerta, mezcla
Memoria y deseo, remueve
Lentas raíces con lluvia primaveral

La Tierra Baldía es considerada una de las obras maestras de la poesía inglesa del siglo XX. 

Pero sucede con todas las obras maestras de los grandes maestros que siempre se encuentran otros grandes maestros a las que esas obras maestras no gustan un pelo.

Fue el caso de otro poeta, William Carlos Williams quien, estudiando el habla de la calle y con la intención de poetizar el verdadero lenguaje del pueblo americano, respondió a La Tierra Baldía con su Paterson  (1946 – 1958; son 5 libros) que comienza así:

Paterson descansa en el valle debajo de las cataratas Passaic
sus aguas agotadas delineando su espalda. Situado
a su derecha, la cabeza cerca del tronar
de las aguas ¡llenando sus sueños! Eternamente dormido,
sus sueños caminan por la ciudad donde permanece
ignorado. Las mariposas se posan en su oreja de piedra.

Y con esto termino esta introducción histórico-literaria que viene muy bien para aproximarse a la película que recomendamos hoy: 
Paterson


W.C. Williams era médico de día y poeta de noche, lo mismo que Paterson (el personaje), el protagonista de Paterson (la película), es conductor de autobuses de día en Paterson (la ciudad) y poeta de noche.

Y, lo mismo que W.C.W. (el poeta capicúa), Paterson (el personaje) poetiza las cosas de su ciudad con métrica libre. Y ustedes, lo mismo que yo, tienen que ver este homenaje a Paterson (el libro) que Jim Jarmusch ha rodado estupendamente bien  con su maravillosa fotografía, firmada por Frederick Elmes, y la inolvidable interpretación de Adam Driver.

Porque todos tenemos que ser Paterson.

Y poetizar las cosas
Las cosas cotidianas.
Y usar polisíndeton y pleonasmos.
Como usamos el jabón de manos.

Yo miro a mi gata, 
con su belleza oriental de china sabia,
moverse como un sauce que crece sobre un arroyo, 
en el espejo de cuyas ondas muestra sus ojos verdes.

Me gustan las flores quisiera tener la casa entera nadando en rosas
Mas siendo pobre, sólo dispongo de mis sueños;
Yo soy un hombre luz, 
pero con tanta rosa, llegaría a morirme de fulgor.

Entonces me celebro y me canto a mí mismo: 
"En el árbol de mi pecho hay un pájaro encarnado..."
(bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa).

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto:
¡La cuna del hombre la mecen con cuentos!

¡Y si después de tantas palabras, 
no sobrevive la palabra!.

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