jueves, 11 de mayo de 2017

150 Años de... Los Cinco. La Fantasía de Rimski-Korsakov.

“Dios permita que nuestros invitados Eslavos nunca olviden el concierto de hoy, Dios permita que ellos preserven en sus memorias cuanto sentimiento, poesía, talento e inteligencia son poseídos por el pequeño pero ya Gran Puñado de Músicos Rusos”

Y con estas palabras cerraba el crítico Vladimir Stasov su famoso artículo en el que bautizaba al grupo de Los Cinco que, a saber, son: Cui, Balakirev, Musorgski, Borodin y Rimski-Korsakov (los he citado en orden creciente de su popularidad actual; creo). 

Sea como fuera, estos cinco compositores rusos son los padres del nacionalismo musical de ese país (el abuelo fue Glinka), es decir, el movimiento que se propuso crear una música rusa-rusa pero 100% rusa, sin influencias de las modas clásicas centroeuropeas (las tiranías musicales germanas, italianas y francesas, que son las que siempre han cortado el bacalao en esto de la Clásica.).

El caso es que el nacionalismo musical ruso es una de las más hermosas experiencias musicales a las que los afortunados y valientes melómanos amateurs se enfrentarán si deciden bucear entre las partituras de estos señores con barba (Borodin usaba bigote, pero bueno.., aceptamos bigote).

Seguramente es Rimski-Korsakov, como digo, el más (merecidamente) popular compositor de Los Cinco, así que vamos a escuchar hoy una de sus composiciones más nacionalistas: su Fantasía sobre temas rusos para violín y orquesta op. 33 que sonó en aquel concierto de 1867 del Congreso Eslavo que inspiró el artículo de Stasov.

Rimski-Korsakov 
es uno de los mejores orquestadores de la Historia de la Música Clásica.

Pueden soltar esta sentencia cuándo y dónde quieran. Jamás podrá ser rebatida por nadie (sean o no entendidos en la materia) y ustedes van a quedar de maravilla (aunque su utilidad para ligar no está contrastada).

Disfruten de esta maravillosísima 

Fantasía de Concierto (en si menor) 
para Violín y Orquesta sobre temas rusos 

martes, 2 de mayo de 2017

A veces la vida es hermosa... como cuando ustedes tienen fe ciega en mí.

A veces la vida es hermosa….Como cuando consigues ver tres cosas buenas durante un puente festivo encerrado en casa con tu señora y tu gata y tus patatas fritas y tus torreznos y tu CocaCola Zero y tu etc, etc.

Las Tres Cosas Buenas que he visto este pasado puente han sido:


1.- Déjame Salir (USA, 2017 – Jordan Peele). No es el reverso luminoso de Déjame Entrar (toma chascarrillo). Es el horrible título patrio para Get Out. No voy a contar nada de la trama. Tendrán que confiar en mi criterio y disfrutar del enésimo (y yo que me alegro) éxito en esto de mezclar géneros y transmutarlos a lo largo del metraje, algo muy posmoderno y muy chulo cuando sale bien, como es el caso.


2.- Colosal (USA, 2016 – Nacho Vigalondo). Para el que esto escribe, la mejor película de Vigalondo y creo (y espero) que va a ser un espaldarazo a su carrera hollywoodiense. A mí es que Open Windows ya me gustó bastante más que ese mísero y miserable 5,1 que le dan en el filmaffinity (tenía ganas de decirlo). Tampoco voy a contar nada de la trama de Colosal ni les recomiendo que lean sinopsis alguna. La justificación que tienen que dar a su pareja para ir al cine o verla en casa tiene que ser "la recomienda MrLombreeze". Y punto.


3.- El Cuento de la Criada (HBO, 2017). Serie de tv que pone imágenes a la distopía que describió la escritora canadiense Margaret Atwood en su novela homónima de 1985. No voy a contarles nada de la trama aunque, muy probablemente, ya sepan de qué va la cosa si tenemos en cuenta que el libro fue un exitazo de ventas y de crítica y ya es un clásico moderno. 

Resumiendo, tres recomendaciones que tienen en común que son tres películas/serietv desasosegantes, originales, de factura impecable, con acertadas bandas sonoras, estupendas interpretaciones y que requieren de un acto de fe por su parte porque yo no les voy a contar de qué va la cosa. Eso sí, no se las pierdan.

lunes, 24 de abril de 2017

9 Años de... De Gusanos y Lombrices. Homo sum; humani nihil a me alienum puto.

El pasado 8 de febrero su blog vecino y amigo De Gusanos y Lombrices cumplió 9 años de virtual existencia. Vamos a celebrarlo hoy porque el pasado 8 de febrero yo estaba muy liado en el mundo real y no tuve tiempo de desenmarañarme de mis quehaceres terrenales y poder dedicar a un noveno aniversario el tiempo que se merece.

"Hombre soy; nada de lo humano me es ajeno..."

Recordemos lo que decíamos aquel lejano 08/02/2008: “en el mundo solamente existen tres tipos de animales: esponjas, medusas y gusanos. Las esponjas y las medusas son unos bichos aburridísimos de los que nadie quiere saber nada, al menos no en este blog, y todos los demás son o, mejor dicho, somos gusanos, esto es, tubos con dos orificios: el de entrada para la comida y el de salida para los excrementos. La evolución se ha encargado de dotarnos a los gusanos de pelos, ojos, apéndices y demás órganos que se juntan alrededor del tubo.”.

Quédense con esto: Todos somos gusanos. Nuestra obligación es ennoblecer ese estúpido tubo que todos somos expandiendo nuestro círculo de compasión y cultivando nuestra sensibilidad artística. Y ése ha sido, es y seguirá siendo el único propósito de este blog: ennoblecer tubos antropomorfos.

Llevar 9 años escribiendo regularmente y comprobar que ahora se hace tan mal como en 2008 le refuerza a uno la convicción de que está haciendo con su vida lo correcto: trabajar en una oficina. Así que, una vez que hemos enciclopedizado nuestro mundo como dios manda, es hora de pasar a la celebración no sin antes agradecer a todos los lectores, los seguidores y, sobre todo, a todos los comentaristas, ese aliento tan necesario para mantener a un blogger, en la era del twitter, al pie del cañón durante casi una década. La Vieja Guardia (ellos ya saben quiénes son) siempre tendrá un lugar en mi corazón. Y no en el metafórico, sino en el de verdad, en el del marcapasos.

El cuerpo me pedía poner algo de la Novena, por eso de los 9 años (obviamente), pero.., qué coño, 


this is just a punk rock blog!.

miércoles, 19 de abril de 2017

Expandiendo nuestro círculo de compasión. La Carne que comemos.

La gran tragedia de la Naturaleza es que es amoral. Es decir, indiferente al sufrimiento de los seres que la conforman. El sufrimiento proviene de la crueldad de los animales carnívoros que somos la prueba (otra más) de que o bien Dios no existe o bien de que sí existe pero entonces es un cabrón con pintas (peor me lo pones; todos los creyentes deberían ser temerosos de Dios, desde luego).

Para ilustrar esta introducción podría insertar un montón de vídeos de documentales de la Naturaleza en los que hermosos animales son devorados por otros hermosos animales más fuertes y con más colmillos pero, como es un espectáculo horripilante (que los nuevos documentalistas ya evitan a toda costa), les voy a ahorrar el trago. Todos saben de qué estoy hablando.

Algún día haré la lista de los 10 seres humanos más grandes de todos los tiempos. No sé cómo quedará pero, sin ninguna duda, Darwin estará en ella (muy posiblemente en primera posición). Horrorizado por la crueldad de los indígenas de la Patagonia, Darwin propuso su sublime teoría (otra más) sobre el progreso de la moral que consistiría en la expansión del círculo de compasión.

La expansión del círculo de compasión.

Puede que sea la frase más bella jamás escrita. Una frase que resume bien lo que Darwin quería decir. Nuestra compasión/empatía empieza por nuestros familiares, se amplía a vecinos, regiones, naciones, raza, etc... Y, cuál es la conclusión lógica de esta expansión?, es decir, hasta dónde debería abarcar nuestro círculo de compasión?. La respuesta es a todas las criaturas capaces de sufrir, o sea, a todos los animales.


Taiwán acaba de expandir su círculo de compasión prohibiendo el consumo de carne de perros y gatos. Y la organización Compassion in World Farming acaba de publicar en nuestro país el libro que hoy les recomendamos: La Carne que comemos (Alianza Editorial). Les copio la sinopsis:

En todo el mundo se crían unos 70.000 millones de animales de granja cada año, dos tercios de los cuales en granjas industriales. Viven permanentemente encerrados y son tratados con máquinas de producción sin acceso a pastos o forraje. La comida que se les suministra con frecuencia atraviesa varios continentes. En conjunto, consumen un tercio de los cereales producidos en el mundo, el noventa por ciento de la harina de soja y hasta el treinta por ciento de las capturas totales de pescado. Es un negocio que depende del uso de enormes cantidades de antibióticos -la mitad de los que se utilizan en el mundo-, lo que constituye el caldo de cultivo para la aparición de nuevos" supermicrobios" resistentes a los antibióticos. Consume también recursos naturales tan valiosos como agua, tierra y petróleo." La carne que comemos" muestra gráficamente qué significa la ganadería industrial y cuál es el verdadero coste de la carne barata, y hace un llamamiento a un consumo más racional, saludable y compasivo.


Cómprenlo, léanlo o regálenlo aprovechando que se acerca del Día del Libro. Podemos ser menos crueles y menos idiotas al mismo tiempo, es decir, menos bestias.

Dedicado a todos los súper héroes vegetarianos y veganos a los que tanto admiro, va este corto, documental de culto, del gran Georges Franju: La Sangre de las Bestias (1949).

***ADVERTENCIA: Contiene imágenes que pueden herir su sensibilidad. Les ofrecemos una alternativa literaria: La Jungla (1906), la inmortal obra maestra de Upton Sinclair.***

sábado, 15 de abril de 2017

Hoy, 15 de abril, es mi cumpleaños. La Llegada de la Reina de Saba (G. F. Haendel).

Voy a contarles algo muy curioso. 

En los mismos suelos sobre los que ahora se alzan orgullosos los bloques de pisos de V.P.O. del flamante nuevo barrio de Valdespartera de la Siempre Heroica Ciudad de Zaragoza, guerrearon, hace ahora casi sesenta años, los ejércitos judíos contra las hordas egipcias.

Al mando de los judíos, un rey con peluca: Salomón, hijo de David, aka. Yul Briner. Esto sucedió cinematográficamente hablando, lo que contribuyó a la enésima fantasía erótica infantil de Mr Lombreeze:


Más Historia.

Diez años antes de ser aniquilado por el mismo matasanos que dejó ciego y finiquitó a J. S. Bach (otro día hablamos del farsante Doctor John Taylor), el gran compositor alemán George Friedrich Haendel (1685 - 1759) compuso su oratorio Salomón, donde el maestro nos cantaba y contaba las andanzas del rey judío artífice del mítico templo que albergaba el Arca de la Alianza y poseedor, según fuentes tan fiables como el Corán, de los conocimientos científicos más avanzados de su época (hace unos 3.000 años).

Parece ser que Salomón se enamoró de la bella Reina de Saba (actual Etiopía - Yemen), una princesa de color (negro) que ahora dicen que se llamaba Makeda y a la que el rey judío le dedicó su Cantar de los Cantares; aunque según Reyes 11:3, Salomón «tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas, y sus mujeres le desviaron el corazón». No me extraña.

Pero bueno, a efectos líricos y musicales, el romance con Makeda (que no se debía parecer en nada a Gina Lollobrigida) le bastó a Haendel para componer una obra que contiene uno de los fragmentos de la Música Clásica del período Barroco más maravillosos jamás creados. Y no me refiero al que todos conocen de sobra (el Himno de la Champions = Zadock, el sacerdote), sino a la genial pieza instrumental titulada Llegada de la Reina de Saba que hoy me regalo por mi cumpleaños porque yo lo valgo.

Disfruten de esta maravilla:

martes, 11 de abril de 2017

Neojipismos: El anuncio de Pepsi (y Kendall Jenner, que no sé quién es).

Ha llegado a mis manos esta mierda gordísima de Pepsi. Me dicen que está causando un revuelo tremendo en RRSS. La parte del revuelo me da igual y no sé quién es Kendall Jenner, pero el anuncio es tan repugnantemente neojipi que merece la pena que nos riamos públicamente de él de forma inmisericorde.

Esto es ridículo:

 

Nuestro código ético-artístico nos obliga a odiar este anuncio porque es el reverso tenebroso de
esta obra maestra:

martes, 4 de abril de 2017

Frases de Cine. Vuelve Aki Kaurismäki.

"Mi idea es hacer un trilogía de sólo dos partes."
Aki Kaurismäki a El Mundo (02/04/2017).

Vuelve Aki Kaurismäki, Héroe Gusano y súper realizador favorito de este blog, 
con El otro lado de la esperanza 
(Oso de Plata en Berlín, que a mí me da igual, pero bueno, ahí dejo el trivia). 
Vuelve la tragicomedia. 

martes, 28 de marzo de 2017

75 Años de... Adiós a Miguel Hernández.

Miguel Hernández  murió hace 75 años víctima de las voluntariosas bacterias franquistas. 
Murió de bronquitis, tuberculosis y tifus. 

"Josefina, anoche me ha hecho Barbero una operación mucho más importante que la otra. Por medio de un aparato punzante que me colocó en el costado, después de mirarme de nuevo con rayos X, salió de mi pulmón izquierdo, sin exagerarte, más de litro y medio de pus en un chorro continuo que duró más de diez minutos. Hoy me encuentro muy descansado y casi sin fiebre."

Murió con los ojos abiertos porque nadie pudo cerrárselos.

Según el diccionario de la Real Academia de  DG&L

poeta: dícese de la persona que, hallándose preso y tras recibir una carta de su esposa informándole de que ella y su hijo sobreviven a base de pan y cebolla, escribe las Nanas de la Cebolla.

La cebolla es escarcha 
cerrada y pobre. 
Escarcha de tus días 
y de mis noches. 
Hambre y cebolla, 
hielo negro y escarcha 
grande y redonda. 

En la cuna del hambre 
mi niño estaba. 
Con sangre de cebolla 
se amamantaba. 
Pero tu sangre, 
escarchada de azúcar, 
cebolla y hambre. 

Una mujer morena 
resuelta en luna 
se derrama hilo a hilo 
sobre la cuna. 
Ríete, niño, 
que te traigo la luna 
cuando es preciso. 

Alondra de mi casa, 
ríete mucho. 
Es tu risa en tus ojos 
la luz del mundo. 
Ríete tanto 
que mi alma al oírte 
bata el espacio. 

Tu risa me hace libre, 
me pone alas. 
Soledades me quita, 
cárcel me arranca. 
Boca que vuela, 
corazón que en tus labios 
relampaguea. 

Es tu risa la espada 
más victoriosa, 
vencedor de las flores 
y las alondras 
Rival del sol. 
Porvenir de mis huesos 
y de mi amor. 

La carne aleteante, 
súbito el párpado, 
el vivir como nunca 
coloreado. 
¡Cuánto jilguero 
se remonta, aletea, 
desde tu cuerpo! 

Desperté de ser niño: 
nunca despiertes. 
Triste llevo la boca: 
ríete siempre. 
Siempre en la cuna, 
defendiendo la risa 
pluma por pluma. 

Ser de vuelo tan lato, 
tan extendido, 
que tu carne es el cielo 
recién nacido. 
¡Si yo pudiera 
remontarme al origen 
de tu carrera! 

Al octavo mes ríes 
con cinco azahares. 
Con cinco diminutas 
ferocidades. 
Con cinco dientes 
como cinco jazmines 
adolescentes. 

Frontera de los besos 
serán mañana, 
cuando en la dentadura 
sientas un arma. 
Sientas un fuego 
correr dientes abajo 
buscando el centro. 

Vuela niño en la doble 
luna del pecho: 
él, triste de cebolla, 
tú, satisfecho. 
No te derrumbes. 
No sepas lo que pasa ni 
lo que ocurre. 

viernes, 24 de marzo de 2017

5 Mitos del siglo XX que no me gustan.

Y todos ellos han calado fortísimo en la cultura popular.  
Mi personalidad merece doble reconocimiento por ello.

1. Glenn Gould. Escuchar tocar a Glenn Gould es como escuchar el sonido de una máquina de escribir afinada. Sus Variaciones Goldberg bachianas de 1955 son la cima del pop-esnobismo de la música clásica subcategoría resurgimiento del barroco y difusión made in USA vía Hollywood; los cinéfilos recordarán que es el pianista favorito del despreciable Hannibal Lecter. Ver a Glenn  Gould tocando en youtube es algo más entretenido porque los excéntricos (se sentaba siempre en la misma silla, muy bajita, lo que le hacía adoptar una postura frente al piano muy pintoresca, como de chalado) siempre nos divierten aunque, en su caso, resulte un poco insoportable escuchar sus murmullos tarareando las frases musicales que ejecuta al piano a velocidad casi siempre exagerada. Dicen que padecía el síndrome de Asperger, pero a mí eso me da igual. De casi todo lo que he escuchado suyo existe una versión mucho mejor interpretada por otro pianista menos pirado que él (en el caso de las Goldberg, Barenboim). Como muestra de las cosas que no me gustan de este señor, este sacrilegio pianístico de La Valse (1920, Maurice Ravel).


 2. Sonic Youth (o Joy Division, me da igual). Sonic Youth es el amateurismo musical ruidoso perpetuo, por eso es el grupo de cabecera de tantísimas bandas que comienzan a aporrear bajos, guitarras y baterías. Para muchos es su gran virtud. También lo fue para mí hace un porrón de años pero, escuchados ahora, sus monótonas limitaciones musicales me aburren. De actitud y pose van sobradísimos y la influencia de sus disonancias, marca de la casa, en muchos grupos posteriores son incuestionables. La voz de Kim Gordon es insoportable. Creo que están tan sobrevalorados como Glenn Gould. Cosas de la capital mundial  (NY).


 3. Pablo Picasso. A finales del siglo XIX los pintores ya reproducían la realidad de maravilla. La puntilla la puso la fotografía. Y entonces se puso el marcador a cero volviendo al primitivismo exótico, las figuras africanas, los ornamentos orientales, los dibujos nipones, etc. Algo había que hacer hasta que llegara el hiperrealismo y las imágenes generadas por ordenador. El caso es que Picasso pintó hace 110 años a Las Señoritas de Avignon como las hubiera pintado un chamán bidimensional del áfrica negra e inventó el cubismo. El cuadro está, por supuesto, en NY. A mí es que siempre me ha parecido horroroso y hace muchos años que dejé de esforzarme en entenderlo más allá de lo que diga la Historia de la Pintura. Picasso se reinventó constantemente. Todos sus reinventos los encuentro igual de poco atractivos que éste:


4. Sigmund Freud. Los científicos serios, o sea, los del método científico, les dirán que el psicoanálisis es una pseudociencia así que, como tal, es dañina. Freud inventó algo dañino. El psicoanálisis nació con el siglo (La interpretación de los sueños, 1900). Siempre fue una pseudociencia machista (envidia del pene) y ninguno de sus mitos ha sido seriamente respaldado por ningún científico. No existen las personalidades oral y anal. No existe la sexualidad infantil. No existen las neurosis consecuencia de frustraciones sexuales. No existen los complejos de Edipo/Electra. Freud fue un curandero. Y a mí me caen fatal los curanderos.

5. Santa Teresa de Calcuta. Odiar a esta señora es muy fácil si lees a Hitchens que la llamaba “Ángel del Infierno”. No es una cuestión de cinismo esto de desmitificar a una Santa, es una cuestión de Justicia para con los pobres enfermos con los que ella tanto disfrutaba confortándoles el alma pero sin curarles el cuerpo. Citando a Hitchens “Cuando ella cayó enferma, voló en primera clase a una clínica privada de California”. Son conmovedoras las palabras de Teresa cuando dijo “creo que es muy bonito para los pobres que estos acepten su suerte, para compartirla con la pasión de Cristo. Creo que se está ayudando mucho al mundo mediante el sufrimiento de los pobres”. Detesto a esta fanática populista ultracatólica.

Despidamos este estupendísimo post con el documental Ángel del Infierno
de Christopher Hitchens:

domingo, 19 de marzo de 2017

Feliz Día de Mi Padre.

A ver. Yo estoy seguro de que los padres de ustedes son unas personas maravillosas. Seguro que sí. Pero es que mi padre, además de ser maravilloso, es graciosísimo. Y el humor, como todos ustedes ya deberían saber, es uno de los pilares de la inteligencia de los superhéroes.

Mi padre tiene 80 tacos, 6 hijos y 650 euros de pensión y, sin embargo, sigue convencido de que los principios y las cosas bellas que me enseñó cuando yo era chiquitín siguen siendo hoy tan válidos como hace un montón de décadas, o sea, que son eternos.

Así que hoy sigue hablando de poner la otra mejilla, de no ser codicioso, de no pisar una iglesia, de ser honesto, de los derechos de los trabajadores, de las virtudes de los buenos patronos, de la belleza de la Primavera, de Antonio Machado, de Joaquín Costa, del Doctor Zhivago, del final de El tercer Hombre, de las hojas muertas, de lo guapa que es (no "era", "es") mi madre/su esposa, de las virtudes de Vilas del Turbón, del Pirineo, de la mili en Regulares, de su padre (que no pudo ir al entierro de su madre para no perder el jornal de pastor), de lo guapo que era el tío que se fue a la División Azul y está enterrado en París, de la merluza de pincho, del tomate rosa de Huesca, del barrio de El Gancho, de las gachis (sic), de sus admirados pueblos de Euskadi, del bonito en escabeche Zallo, y de, por supuesto..,

la Cima Universal de la Creación Artística:

¡va por ti, papá!



lunes, 13 de marzo de 2017

Música de Cine. Jackie (2016) de Mica Levi.

Estamos en 2017.
Hace 100 años Arnold Schönberg tenía 43 años.
No sé si entienden qué quiero decir.

Me parece que no me estoy explicando bien.

Lo que quiero decir es que hacer cine hoy día y encargar bandas sonoras como ésta…


… es una vergüenza.

Afortunadamente, de vez en cuando, Hollywood es visitado por un músico del siglo XXI que dignifica algunas de sus producciones. Es el caso de la banda sonora de Jackie.

La estupenda película del chileno Pablo Larraín -que ya demostró ser un gran realizador con No y El Club (no he visto Neruda)-, ha conseguido que renovemos nuestra confianza cinéfila en su persona porque resulta que Jackie no es un EstrenosTV sino que  es como un sueño o, mejor dicho, como una pesadilla hagiográfica postraumática del penúltimo capítulo de la vida, obra y milagros de Jacqueline Lee Bouvier quien rebautizada como Jackie Kennedy se esfuerza, a lo largo de los 90 minutos del metraje, en corporeizar para la eternidad el efímero y fantasmagórico mito de su marido, JFK: la eterna gran esperanza blanca cuyo "mausoleo" flamea eternamente en el Cementerio de Arlington gracias a... Jackie  Kennedy.


El capítulo al que me refiero, por si hay algún iletrado en la sala, es el del magnicidio más popero y conspiranoico del siglo XX (y mira que hubo magnicidios ese siglo): el del fotograma nosécuántos de la cabeza reventada de JFK. Yo confieso que a mí el asunto Kennedy me tiene hasta los co**nes, por lo que no tenía ningún interés en ver esta película. Pero vino dvd a llamar a mi puerta y, aunque nueve de cada diez dentistas recomiendan no hacer caso a dvd, esta vez le di una oportunidad que, afortunadamente, no he desaprovechado. Vean Jackie para disfrutar del Séptimo Arte versión 2017.

Volviendo al tema que nos ocupa hoy. La banda sonora de Jackie está compuesta por la compositora inglesa Mica Levi (aka Micachu) que es, como deberían ser ustedes, una persona del siglo XXI. Compruébenlo en su merecidamente nominado soundtrack. Todos los cortes son buenos (y postraumáticos).

sábado, 11 de marzo de 2017

La Cancioncita del finde. Other People (LP)

Other People, 
de la neoyorkina Laura Pergolizzi (aka LP).

Todo el mundo a comprar su nuevo álbum, 
Lost on You
que está calentito (diciembre 2016).

miércoles, 8 de marzo de 2017

Conócelos por su nombre: Jafar Panahi. Feliz Día de la Mujer.

Cinéfilos y feministas?. Ustedes también?. Entonces espero que conozcan la trayectoria del gran director iraní Jafar Panahi (1960), un señor con una biografía que lo hace merecedor, indudablemente, de ser proclamado Héroe Gusano.

Si no han disfrutado de ninguna de las obras de este maestro, les recomiendo que comiencen por Offside (2006), una película que viene muy a cuento en el Día de la Mujer.

martes, 28 de febrero de 2017

Ya no me siento a gusto en este mundo. Traed a los caballos que bailan!. Las niñas tienen vulva!.

Tranquilos, que no se me ha ido la pinza ni tengo una crisis existencial (ya la pasé a los 13 años y, desde entonces, no he vuelto a actualizar mi espíritu, sigo en la versión MrLombreeze 1.4).

A ver. 

A todos nos pasa eso de que llegamos a la deprimente conclusión de que el (Primer) Mundo está lleno de gilipollas...


... Y es entonces cuando te agobias porque te ves sin escapatoria: el espacio sideral no es una opción habitable (porque es frío y está muerto), el Tercer Mundo está hambriento y el Segundo Mundo nadie sabe lo que es. Como consecuencia de todo este embrollo, la psique humana puede desarrollar una serie de mecanismos de defensa entre los que figuran el existencialismo, el hedonismo, el pasotismo, la delincuencia, el twitter, los blogs, la melancolía, los talleres de teatro, los clubes de lectura, las mascotas exóticas, la homeopatía y un sinfín más de inventos del demonio coronados por la reina de todos: la ira.


Pues esto es lo que le pasa a Ruth, la protagonista de Ya no me siento a gusto en este Mundo quien, en compañía de otro inadaptado, se pone ese mundo en el que ya no se siente a gusto por montera y comienza a tirar del hilo para encontrar a los ladrones que han tenido la descortesía de robarle la cubertería de plata herencia de su querida abuela. Comienza así el infalible recurso noir del ordinary guy metiéndose en terrenos peligrosos. Aquí se materializa con una mezcla de géneros de comedia y thriller que le valieron a Macon Blair (el director de la película) el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Sundance 2017. Netflix strikes again con esta estupenda película que ha conseguido que yo esté pendiente, a partir de ahora, de los próximos proyectos como realizador de Mr. Blair porque ha demostrado que tiene un estilo interesantísimo.

Siempre me han gustado los títulos largos. Por eso me gustan tanto The Smiths. Y otros que también eran muy de alargar las cosas (empezando por su propio nombre) eran los Echo & The Bunnymen quienes, en 1985, incluyeron en un recopilatorio un bonus track que es la canción que vamos a escuchar ahora y que suena en Ya no me siento a gusto en este Mundo: 

Bring on the Dancing Horses 
(yo la tocaba al bajo de chiquitín, 
buena línea de bajo para practicar, por cierto). 

Disfruten de la película y de la canción.
Y no se rindan. Al final ganarán los buenos.

 

lunes, 20 de febrero de 2017

20F Día Internacional del Gato. Kata, I love you!!!.

Todos los asesinos psicópatas tienen algo en común: fueron maltratadores de animales. Y en las antípodas del Mal absoluto del psicópata estamos los humanos con mascota recogida de la calle o del refugio. Somos lo más parecido a los ángeles que existe en el Universo.

Hoy (20F) es el Día Internacional del Gato.

Uno de los pequeños grandes momentos que llenan de felicidad mi día a día es ése en el que mi gata sube a mi cama para dormir conmigo (y con MrsLombreeze). Esto es así.

Kata, muchos de los lectores pensarán, después de leer este post, que estoy loco pero, de todas formas, hoy vengo a decir lo siguiente: Kata, I Love You!. Yo soy tu padre aunque a ti te encontré en la calle.

martes, 14 de febrero de 2017

Momentos Mágicos del Cine. El Séptimo Cielo (1927). Feliz Día de los Enamorados.

El Séptimo Cielo (1927), El Ángel de la Calle (1928) y Tormenta Mortal (1940).

Ahí les dejo tres perlas cinematográficas seleccionadas por un servidor de entre las decenas de películas dirigidas por el gran (y semi desconocido por la cinefilia actual) director norteamericano Frank Borzage (1893-1962).

Para este Dia de los Enamorados les traigo una hermosísima escena de las tantas que incluye la magistral El Séptimo Cielo, película que ha protagonizado nuestra cabecera estas últimas semanas. En esta escena muda se describe perfectamente lo que es el amor de verdad, no el de La La Land, el de verdad: el del olor y el remiendo (cuando vean el vídeo lo entenderán).

Va dedicado este post a mi bella esposa. Somos una pareja tan romántica que hicimos la mudanza para vivir juntos por primera vez en nuestro primer piso un día de San Valentín. Hay algo más romántico que una mudanza?. Pues eso: pan y cebolla. 

lunes, 30 de enero de 2017

Música Clásica de Cine. Manchester frente al Mar y Haendel.

Hay bastante Música Clásica en Manchester frente al Mar. Curiosamente, toda ella Barroca (la música, no la película). No sé si significa algo más allá de los gustos musicales del director Kenneth Lonergan, un señor que ha realizado una de las películas favoritas para los próximos Oscar de Hollywood. También hay música minimalista de Lesley Barber, porque de todo tiene que haber en la viña del Señor, pero ya saben que, en general, los minimalistas no son bienvenidos en nuestro blog (de hecho, acabo de firmar un decreto prohibiendo a los países minimalistas que sus pobres lean mi blog).

Hoy quiero volver a disfrutar de una cortita pieza musical que hace muchos años que no revisaba porque pertenece a una de esas obras que uno escucha decenas de veces en su juventud melómana para luego archivarlas en la fonoteca en la categoría de Grandes Obras Maestras que ya se han escuchado muchas veces. Estoy hablando de  El Mesías (1741) de Haendel

El Mesías es un oratorio. Un oratorio es como una ópera pero de temática religiosa, sin representación y en formato Concierto. El Mesías es una obra densa y larga (más de dos horas) a la que los melómanos se acercan, en primera instancia, escuchando alguna selección de sus mejores momentos. Entre todos ellos destaca su celebérrimo Aleluya (que aparece transcurrida más de una hora y media). Pero Aleluya aparte, como todos se pueden imaginar, en esas dos horas de rezos (algunos soporíferos) hay momentos que también comparte cima musical con el famosos coro.

En Manchester frente al Mar suena uno de esos momentos. Puede que sea el más bizarro de la obra porque parece no encajar del todo con el tono general. Es un interludio de poco más de dos minutos titulado Pifa (no metan “pifa” en el google translate que no les devolverá nada aparte de una chorrada en chino que nada tiene que ver, obviamente). Pifa vine a ser "gaita". Y evoca el ritmo continuo que impone este instrumento y que Handel asigna al momento ése en que los pastorcillos de Belén se alegran mucho porque ha nacido el Hijo de Dios que a ellos les sirvió de poco pero que, al menos, les sacó de la monotonía (un poco como los populismos de ahora). Por eso Pifa suena tan hermosamente pastoril. En fin, que es un villancico en toda regla.

Disfruten de esta bucólica – italo – germano – piadosa música que adorna, maravillosamente bien, una breve escena de una buena película: Manchester frente al Mar (otro día hablamos de ella).

Con todos ustedes, Pifa, Sinfonía Pastoral, de Haendel.
(venga, que son tres minutos; 
son ustedes más tontos que Mozart o qué?).

viernes, 27 de enero de 2017

Adiós a Fran Jeffries. Guapa, Guapa, Guapa.

Es un crimen no dedicar un poco de tiempo y unas cuantas líneas a recordar a todos aquellos grandes hombres y mujeres que dejan este mundo. Mi sección de obituarios no refleja con justicia los homenajes que, a modo de modesta despedida bloguera, se merecen.

Pero no dejaré que esto vuelva a ocurrir en el caso de Fran Jeffries quien nos dejó el pasado diciembre a la edad de 79 años.

No saben quién es Fran Jeffries?. Se acordarían muy bien de ella si hubieran experimentado lo que yo viví aquella lejana noche de sábado cuando vi por primera vez La Pantera Rosa (1963).

Ahora volvemos con esa maravilla de Blake Edwards (un director que en tres años realizó cinco joyas del Cine), pero antes quiero explicar por qué Fran Jeffries merece el triple calificativo de Guapa – Guapa – Guapa.

1.- Era Guapa


2.- Era Sexy
(dos veces chica Playboy, con 33 y 45 años).


3.- Tenía una voz maravillosa.

Volviendo a La Pantera Rosa.

Pues sí, aquella lejana noche de sábado estaba MrLombreeze con su proto-cinefilia disfrutando, por primera vez, de esta película cuando, de repente, transcurrida aproximadamente una hora de metraje, apareció un estupendo primerísimo plano de un estupendo trasero como introducción a la música de un tal Henry Mancini. Y entonces vimos a Fran Jeffries cantando y bailando en un hotel alpino el inolvidable tema Meglio Stasera (It Had Better Be Tonight).

Me llevó unos cuantos años averiguar el nombre de ese bellezón de imborrable recuerdo (no teníamos Wikipedia en aquellos tiempos) pero, desde que lo conseguí, jamás podré olvidar a Fran Jeffries a la que hoy vamos a recordar rememorando ese episodio infantil del que esto escribe.

Disfruten de este gran intermezzo cinematográfico a ritmo de samba.

 

lunes, 23 de enero de 2017

La La Land. El Cine Cupcake.

Todos añoramos el sabor de las madalenas de nuestros desayunos infantiles, que son las madalenas de Proust. Ahora, que ya no somos niños, vamos buscando esos sabores por supermercados y pueblos perdidos, pero solamente encontramos sucedáneos industriales y nos entra una mezcla de nostalgia y de mala hostia que no se puede aguantar. Y luego están los cupcakes, que no son madalenas, son la amelie-nación de las madalenas, porque los cupcakes son muy lindos pero no están buenos.

Venga, que dejo ya la metáfora y voy con La La Land.
Escuchemos su leit motiv:


No dudo ni por un momento que esta canción haya conmovido a cientos de miles de personas. Pero no es mi caso. La música de Justin Hurwitz es como un local de Samba&Tapas: se da la paradoja de que el protagonista está muy atormentado/obsesionado por el hecho de que el jazz clásico esté muriendo porque el vulgo no sepa apreciarlo pero le compone a su novia una canción de Coldplay; o sea, que al prota le convendría recapacitar y darse cuenta que el jazz no ha servido nunca para el romance.

***SPOILER*** Si bien es cierto que yo no tengo la caída de cejas ni la desvalida y estrábica mirada del gran rebeldesincausa Ryan Gosling (al que las mujeres de cine no dejan de putear: Noa, Blue Valentine y ahora La La Land), a mí no me pasa como a él (ni como a las rubias):  a las chavalas les pone mucho pero luego se casan con los morenos (e incluso con calvos) ***FIN DEL SPOILER***. Eso es porque los personajes moña-canallescos de Gosling tienen su lado femenino hiper desarrollado. En fin, sigue siendo un actorazo

En un musical, la música es, por definición, el meollo de la cuestión. Por eso ni la estupenda realización con su estupenda coreografía (me refiero a los movimientos de la cámara), ni la estupenda fotografía, salvan a La La Land de mi personal condena al olvido cinéfilo. Yo no cantaré las canciones de La La Land después de los Oscar 2017 aunque todo el mundo en La La Land se haya esforzado en dejar claro cuánto se han esforzado. Pero deberían haberse esforzado un poco más en compensar las partes del guión y el peso de los secundarios (que son, por cierto, una auténtica chapuza).


El caso es que La La Land es una historia de amor cantada, pero de amor unidireccional que es menos amor que el bi. Por eso me emociona menos que tantísimos ejemplos cinematográficos que podría traerles a colación. También dicen que La La Land es un canto a los sueños, pero a los sueños de gloria, que son una puta mierda de sueños, así que otro punto negativo para la relación La La Land vs MrLombreeze. Y para terminar con la  tercera pata sobre la que se sustenta la película, tengo que decir que yo odio el jazz, así que me da igual si muere o sobrevive al siglo XXI. Ya tuvo su época de esplendor, como la mazurca y los madrigales.

Conclusión: La La Land es el reverso tenebroso de Up. Y no deja de ser un pastiche por muy bienintencionado que sea. Lo mismo que Ryan Gosling y Emma Stone ni cantan ni bailan bien por mucho que se lo hayan currado.

Son del siglo XXI y, como los cupcakes, no nos sirven para propósitos proustianos.

La La Land: la película de la que todos dirán que tiene un final muy bonito (y es verdad).
Ahí está el truco.

lunes, 16 de enero de 2017

Estrellando Cine de Estreno (bueno, más o menos).

* La Chica del Tren (2016, Tate Taylor). Es un Estrenos TV absurdo y bobalicón. 100% modistilla.

** Los Siete Magníficos (2016, Antoine  Fuqua). Es que es tan… previsible. Pertenece al subgénero ése que entiende que actualizar un clásico consiste en meter a negros y asiáticos en el casting (y eso que yo me confieso súper fan de Denzel Washington, actorazo salvapelículas donde los haya).

*** El Héroe de Berlín (2016, Stephen Hopkins). Es que lo que cuenta es muy, muy interesante. Lo que casi todos ya sabemos sobre la machada de Jesse Owens durante los Juegos Olímpicos Nazis y lo que pocos sabemos de la gallardía del gran Luz Long. Se nota que se han dejado sus buenos dólares (canadienses) en la producción.

***Monsieur Chocolat (2016, Roschdy Zem). Ídem a la anterior. Otro negro superando barreras raciales en un mundo de blancos. Muy interesante y edificante. También se han dejado sus buenos francos franceses para producirla. También es muy correcta. También le falta alma. James Thiérrée está impresionante.

*** Ben Hur (2016, Timur Bekmambetov). Demasiado apaleada. Es muy espectacular en muchos momentos aunque en otros muchos salga Morgan Freeman haciendo de Morgan Freeman. Yo es que  me lo pasé muy bien, para qué les voy a engañar. Y entrar en comparaciones con la de William Wyler no tiene mucho sentido.

*** No Respires (2016, Fede Alvarez). Le sacan muchísimo partido al planteamiento y a la producción. Serie B con mucha tensión. Sorprendente.

**** Tarde para la Ira (2016, Raúl Arévalo). La triunfadora de los Premios Forqué. Seca, seca, seca, seca película de seco final. Esto es como un chupito de bourbon y a mí me encanta el bourbon; sabe como a thriller, a western, a vendetta… La analogía quedaría mejor con algún licor patrio de los que se enchufan los tiarrones en los bares de barrio (un solysombra o algo así).

La la la... película de la que todo el mundo habla… Venga, lo dejamos para otra entrada…

sábado, 14 de enero de 2017

martes, 10 de enero de 2017

Rompiendo lanzas. La Luz entre los Océanos (2016, Derek Cianfrance).

Romper lanzas... 

Es un trabajo sucio, pero alguien tiene que hacerlo. Alguien tiene que poner a parir películas unánimemente reconocidas como magistrales y alguien tiene que romper lanzas en favor de películas (injustamente) apaleadas. "Seré yo maestro?". Pues claro.

Antes de seguir, recordemos cuan agradecidos estaremos siempre al director Derek Cianfrance por haber parido una película tan hermosa como Blue Valentine (2010) que incluye los que son, posiblemente, los créditos finales más posmodernorrománticos de la Historia del Cine:


Yo confieso que me encanta el folletín con todas sus inverosímiles conjunciones dramáticas. Pero claro, hay que ser muy David Lean para hacer un peliculón como Doctor Zhivago o estar muy inspirado, como John Schlesinger, para rematar una hermosura como Lejos del mundanal Ruido. O sea, que es muy difícil salir airoso de lo que supone adaptar al Cine novelas de ese calibre y no hacer el ridículo cayendo en el precipicio de las historias de amor para modistillas.

No he leído la novela en la que se basa la película que hoy les recomendamos, La Luz entre los océanos. Dice la wikipedia que fue escrita en 2012 por la australiana Margot L. Stedman y que los críticos dijeron que su estilo recordaba al del gran Thomas Hardy (autor de Lejos del mundanal Ruido)

El caso es que Derek Cianfrance ha realizado una película que ha gustado regular y que, en mi opinión, con todos sus defectos (que los tiene), es una hermosura digna de videarse. Las virtudes estéticas son incuestionables y las narrativas, pese al desequilibrio entre planteamiento, nudo y desenlace, se encuentran en las clarísimas intenciones de filmar un folletín digno y elegante.
Yo sí que les voy a animar a que vean esta historia de amor llevada a límites físicos, geográficos y morales a los que no me gustaría verme empujado jamás. Sale Michael Fassbender cuya sola presencia compensa el principal defecto de esta película: la horripilante banda sonora de Alexandre Desplat (estoy seguro de que la ha compuesto su modistilla).

Les dejo con el trailer, a ver qué les parece:

martes, 3 de enero de 2017

Mis Películas favoritas de 2016.

Feliz Año a tod@s, mes amis. Les deseo todo lo mejor para 2017.

Ya sé que están en un sinvivir porque echan de menos la lista más esperada de la blogosfera: Las películas favoritas 2016 de Mister Lombreeze. Como voy mal de tiempo porque trabajo más que el chapista de Mazinger Z, seré breve (y bueno, como siempre). Ah, una cosa: si alguien ha conseguido aguantar más de una hora viendo Toni Erdmann que me lo diga. También quiero recordarles que La Llegada es un coñazo.


Las que más me gustaron en 2016 fueron éstas (el orden no significa nada):

1.      Hell or High Water (en español: Comanchería)



2.      La Habitación



3.      El Libro de la Selva



4.      La Bruja



5.      Zootrópolis



6.      The Neon Demon



7.      Infierno Azul



8.      El Principito


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