viernes, 22 de septiembre de 2017

Vuelve... Imelda May. Should've Been You (2017). Temazo.

Imelda May, para el que no lo sepa, es una de las princesas del neorockabillismo, de las pinups y de todo ese universo revival tan molón. Les dejo con estas instrucciones para ser una imeldamay:


Pero todo cansa. E Imelda May vuelve este año con su nuevo disco Life. Love. Flesh. Blood que incluye la canción que vamos a escuchar hoy y que canta con esta nueva apariencia, un poco a lo Chrissie Hynde.


Lamento si hay muchos corazones rocanroleros rotos, pero es lo que hay.
Está igual de mona y canta igual de bien, que es lo que importa.

El caso es que hoy vamos a escuchar una muy buena canción titulada Should've Been You con la que la señorita May parece haber avanzado una década en su estilo musical pasando de los 50 a los 60 recurriendo al glorioso muro de sonido inventado por el gran Phil Spector para goce y disfrute de toda la Humanidad.

Should've Been You suena parecedísima a Sorrow (que yo creía que era de David  Bowie pero que no, que es de The McCoys). Parecidísima-parecidísima. Anyway, es una buena canción.

No les pongo el videoclip, que me parece muy hortera, y les dejo con un directo, que mola más.

martes, 19 de septiembre de 2017

Opiniones de un payaso. La polémica del cartelito de Fe de Etarras.

Antes de nada tenemos que reconocer que el juego de palabras del título de la nueva película de Borja Cobeaga es buenísimo: Fe de Etarras. Bravo (para los suspicaces: lo digo sin ironía). Es que este señor siempre ha tenido mucho talento.

El proyecto lo ha financiado Netflix. Y a sus publicistas se les ocurrió colgar, a modo de promoción, este gigantesco cartel en San Sebastián anunciando su estreno el 12 de octubre (Fiesta Nacional de España). El cebo estaba listo:


La polémica no se ha hecho esperar y las opiniones van desde el llamamiento al boicot a Netflix (y a la película) hasta ese otro llamamiento a la sacrosanta libertad creativa de los artistas (en esta categoría se incluye a los publicistas), un llamamiento al que siempre me he unido, uno y uniré como ya he demostrado en diferentes entradas de este blog.

Pues bien, a riesgo de ser pesado con el temita, hoy vengo yo a dar mi opinión.

Pero antes hay que insistir en lo importantísimo que es, o debería ser, el arte de la dialéctica, el debate y la argumentación. Twitter es, demasiado a menudo, el pozo de las falacias por excelencia. El infantilismo de sus conversaciones es ora gracioso ora desesperante. 

En el caso del cartel de Netflix el debate esta viciado porque ambas "partes" está mezclando dos cosas diferentes: la (sanísima) sátira cinematográfica con las técnicas de marketing de los publicistas.

Es muy probable que Fe de Etarras sea una película muy divertida y yo estoy completamente de acuerdo en eso de que con el humor se pueden derrotar y denunciar muchos males. Así que sí, efectivamente, las comparaciones con El Gran Dictador, etc son procedentes. Pero solamente en el debate sobre la necesidad de la sátira en el Arte. Y, recordemos, en todas las grandes sátiras del Séptimo Arte, el creador se ha reído de los malos, nunca de las víctimas.

Y luego está el otro debate. El del cartel. El de las técnicas publicitarias de los creativos de Netflix. El de la mercadotecnia que, lícitamente, busca un retorno económico de su inversión lo más alto y rápido posible. 

Lo que es indudable es que el cartel, su contenido, formato, ubicación y fecha de estreno es una clarísima provocación de mucha más alta intensidad que aquella frivolidad cocainómana del cartel de Narcos de Madrid. No creo que sea comparable. Si esto es lo que los creativos buscaban, que of course que lo buscaban, lo han conseguido. Y las reacciones, obviamente, acaban siendo de signo muy diverso.

Personalmente opino que el cartel es frívolo e innecesariamente hiriente. Es como un chiste de Irene Villa. Me provoca rechazo, como tantas otras campañas publicitarias que fueron o no retiradas por polémicas (la hemoroteca está llena de ejemplos). Recordemos que está en un espacio público (el espacio público se define como "el lugar donde cualquier persona tiene el derecho a circular en paz y armonía"). Esta ubicación no es baladí y es legítimo adecuar los estándares de valoración. El espacio público es de todos, o sea, de nadie. Y no es lo mismo retirar un cartel de la vía pública que, por ejemplo, prohibir la exhibición de una película en una sala de una empresa privada. Ojo, porque no podemos mezclar estos dos casos recurriendo, otra vez, a falacias argumentativas.

El cartel recuerda (quiero pensar que involuntariamente) a las estrategias negacionistas que comienzan con la banalización de la tragedia -> negación -> olvido -> insulto a la memoria de las víctimas. Por eso ofende. Por eso nadie, en su sano juicio, banaliza ningún genocidio. Por eso se rodaron películas como Soldado Azul y ya nadie rueda películas como Murieron con las Botas puestas.

Así que a mí el cartel me parece un desacierto y me huele a ocurrencia de pijo tonto de Starbucks e iPhone pensando la chuminada provocateur 3.0 que supere a su "genialidad" de Narcos (serie de la que no puedo opinar porque las andanzas de Pablo Escobar no me interesan lo más mínimo) mientras contempla por la ventana de una cooooooool - oficina publicitaria la Gran Vía madrileña (prejuicios míos, ya saben).

Y, la película?. Bueno, pues ya opinaremos cuando la veamos, no?.

Posdata. El Gran Dictador es una obra maestra incontestable del Cine. Una sátira genial que se ríe de Hitler, del malo. Pero como todos ya sabemos eso, aprovecho este post para recomendarles una joya olvidada, igual de valiente que El Gran Dictador pero sin pizca de humor: la maravillosa y dramática La Tormenta Mortal (1940, Frank Borzage, maestro del Cine). 

Por finalizar la cosa con una buena recomendación cinéfila.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Grandes Comienzos de Película. A Shot in the Dark.

A Shot in the Dark 
(1964, Blake Edwards) posee, posiblemente, 
el mejor comienzo de la Historia del Cine.

(Silencio dramático).

Antes de que me tachen (one more time) de hiperbólico, les invito a que rememoren el comienzo de la película con esta magistral escena...


... seguida de estos fabulosos títulos de crédito acompañados del mítico tema de Henry Mancini.

 

 Impresionante concatenación artística.

Si todavía creen que exagero, no se preocupen, pues  no era mi intención convencerles de nada y ya saben que voy sobrado de personalidad.

Aunque sí me gustaría invitarles a que escuchen de nuevo la canción de la escena inicial que es, para el que esto escribe.., 

¡¡¡ la mejor canción de Henry Mancini !!! 
(casi nada)
Shadows of Paris 
(clearly underrated).

La letra dice (más o menos): 

Por qué tenemos que vernos 
en las sombras de París, 
bajo la luz de una estrella que apenas parece brillar. 
Por qué no podemos vernos a la luz del sol París 
para que todo París sepa eres mía...

Casi nada.

Disfruten de esta maravilla (mejor a todo volumen).

 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

I Love Ludwig van Beethoven. Y punto.

Ludwig van Beethoven (1770-1827) es, para el que esto escribe, el artista más grande de la Historia de la Humanidad. Así, sin adornos. 

En 1812, Beethoven paseaba con Goethe por la alameda del balneario de Teplice. Se cruzaron con la emperatriz María Luisa de Austria & Cia. Goethe se apartó a un lado, se quitó el sombrero y saludó cortésmente. Beethoven siguió paseando y dejó atrás a los nobles, como si nada. Más tarde le dijo a Goethe que era un “lacayo”.

Esta anécdota es, muy posiblemente, falsa y, sin embargo, resume perfectamente el espíritu del arte de Beethoven: adiós al Antiguo Régimen y hola al Romanticismo, a la Ilustración, a la Fraternité y etc de cosas maravillosas que consiguieron nuestros tatarabuelos en el siglo XIX.

Y poco más. Es que me apetecía que sonara hoy Beethoven. 
Como si hicieran falta excusas para escucharlo en cualquier momento, verdad?.

Segundo movimiento, Largo, del Concierto para piano n. 3 (1800). 

Disfruten de la hermosura de está música inigualable y no se pierdan la expresividad del rostro de la gran Mitsuko Uchida:

lunes, 11 de septiembre de 2017

Socialdemocracia o Ismo.

"Prefiero antes ser un cerdo que un fascista". Porco Rosso (1992).

Cualquier historiador ecuánime les confirmará esto que voy a decirles: Mao y Stalin fueron los mayores genocidas del siglo XX. Los dos eran comunistas (aunque se llevaran regular entre ellos). Esto del ranking genocida es una verdad incuestionable y lo seguirá siendo pese a los incomprensibles negacionismos de la izquierda nostálgica.

Por cierto, las falacias argumentativas del “y tú más” de la derecha, vengan o no vengan a cuento, no cambian la realidad comunista. No utilicen una falacia argumentativa como falacia argumentativa.

Digo todo esto porque ustedes pueden poner, cómo no, lo que quieran a este respecto en sus comentarios, pero les advierto que a mí el negacionismo comunista me suena ya a tierra plana, a homeopatía, a astrología y a acupuntura. O sea, que no malgasto tiempo en rebatirlo, lo mismo que no malgasto tiempo con los creyentes.

Así que uno puede ser comunista si le viene en gana (así somos los demócratas) pero no puede alardear de Historia del Comunismo porque, al igual que la Historia del Fascismo, es una puta mierda gordísima de Historia y está plagada de asesinatos arbitrarios.

Yo soy socialdemócrata.

Stalin dijo de la socialdemocracía que era la pata izquierda del fascismo en otra de sus ingeniosas falacias justificadoras de purgas. Los comunistas nos llama(ba)n socialfascistas. Claro que también llamaban al Muro de Berlín “muro de protección antifascista” y  se quedaban tan anchos.

Han pasado un montón de décadas desde la muerte de estos genocidas comunistas y, a día de hoy, después de la crisis y de la consiguiente deriva hacia el resurgimiento de los (popul)ismos, vuelven las chorradas fascista/antifascista. Para más inri, casi nadie sabe lo que es un fascista si exceptuamos a Mussolini (el tipo que lo inventó), a Beevor, a la wikipedia, a mí y a alguno más.

Se lo voy a resumir en una sencilla fórmula:

Fascismo 

=

Totalitarismo = Estado represor, unipartidista y unipropagandista (muchas banderas y camisetas y pintadas y etc de merchandising de revolucionario del XIX).

+

Nacionalismo = Estado como encarnación del “espíritu del pueblo” (pero nadie define “espíritu” ni “pueblo”).

Con está fórmula en la mano, comprobamos que casi todos los que se autoproclaman antifascistas son, en realidad, unos fascistas de cuidado.

Porque la antítesis del Fascismo no es el Antifascismo sino la democracia liberal.

Y dentro de la democracia liberal, los socialdemócratas somos los mejores porque tenemos todas las virtudes del liberalismo y, además, somos darwinistas y expandimos nuestro círculo de compasión a todos nuestros semejantes gracias a la invención y mantenimiento del Estado de Bienestar, que es la única Revolución política virtuosa de la Historia reciente.

Así que quiero aprovechar hoy para mandar a tomar por el culo, por enésima vez, a todos los comunistas disfrazados de populistas que van de antifascistas y que tiene la desvergüenza de llamarnos fascistas, a la menor oportunidad, a los que sí podemos alardear de Historia de la Socialdemocracia.

jueves, 7 de septiembre de 2017

No me gusta el Jazz. David Brubeck meets Leonard Bernstein.

No me gusta el jazz.

Esta frase tan tremenda es, como todas las generalizaciones, un chabacano alarde de personalidad al que se le pueden buscar tantos “peros” y matices como estilos de jazz existen y que no vamos a relacionar aquí porque necesitaríamos 10 blogs como éste (bueno, como éste no, 10 blogs de los buenos). 

El caso es que cuando digo “no me gusta el jazz”, lo que quiero decir, como muchos de ustedes a lo mejor se imaginan y a lo peor comparten, es que no me gusta esto.

Me pone nervioso.


Lo que no quita para que reconozcamos aquí y ahora que el jazz (en música popular = USA) junto con el dodecafonismo (en música culta = Centroeuropa) fueron dos grandísimas revoluciones musicales de la primera mitad el siglo XX. Así lo entendió, por ejemplo, Arnold Schoenberg, el padre del dodecafonismo quien se obligó a ser moderno pese a tener alma neorromántica. Se da la circunstancia de que tampoco me gusta la música dodecafónica.

El caso es que el jazz y el dodecafonismo nacieron, crecieron y murieron (aunque perviven en el recuerdo de sus fans) cometiendo el mismo pecado mortal: se cargaron la melodía, que es el cebo musical del oído profano. O, mejor dicho, se cargaron la coherencia de la melodía en su sentido más (ultra) ortodoxo.

Resulta que mi buena amiga cibernética abril en paris se mosqueó hace unas semanas cuando dije, a propósito de La La Land, eso de que "no me gustaba el jazz" (estoy temblando cuando lea esto Kinezoe...), así que hoy vengo a dedicar a todos los amantes del jazz una hermosura de 1961.

Para todos esos “tramposos”, como yo,  a los que cuando dicen que les gusta el jazz quieren decir que les gusta el cool jazz, el del hilo musical de los ascensores de Manhattan, traigo una genial colaboración entre el pianista y compositor Dave Brubeck y Leonard Bernstein.

Les dejo con el Andante de los Diálogos para Jazz Combo y Orquesta en la versión de la Filarmónica de New York con el maestro Bernstein a la batuta.

Cinco minutos maravillosos. 

lunes, 4 de septiembre de 2017

Música Clásica de Cine. No me digas adiós. Tony Perkins canta a Bramhs.

“Ama usted a Brahms?” Ingrid Bergman en No me digas adiós (1961, Anatole Litvak).

“He tocado la música de ese patán de Brahms. ¡No tiene nada de talento el muy desgraciado! Me molesta que un mediocre ampuloso como él, sea considerado un genio” Chaikovski (que de música sabía un rato).


Extraño reparto el del triángulo amoroso de No me digas adiós: Ingrid Bergman, Yves Montand y Anthony Perkins.


Pero reconozcamos que la Bergman y el Montand tienen un magnetismo cinematográfico irresistible (de Tony Perkins no opino lo mismo, su careto siempre me ha provocado rechazo). El caso es que si unimos el magnetismo anteriormente citado a una bella fotografía en glorioso byn y a que la historia que nos cuenta la película, basada en la novela de Françoise Sagan Aimez-vous Brahms, tiene su punto con todo eso de los amoríos e infidelidades de amores maduros con jovencit@s, concluimos que no está mal emplear un par de horitas en ver esta película. Casi mejor que tuitear alguna chorrada sobre el despropósito de la manifestación post atentados en Cataluña.

De todas formas, yo quería venir a hablarles hoy de la que poco conocida faceta de Anthony Perkins como cantante. Y, para ello, les traigo esta cancioncita cuya melodía está directamente tomada de la Sifonía n. 3 de Brahms. Espero que les guste. Está muy bien. Y canta en francés.


Y ahora, el original del patán de Brahms: 

lunes, 28 de agosto de 2017

Momentos Mágicos del Cine. La lluvia roja de Varsovia 44 (2014, Jan Komasa).

Interesante y, por momentos, virtuosa película que muestra, sin ahorrar detalles, la matanza perpetrada por los alemanes durante el Alzamiento de Varsovia

Varsovia 44 da mucho más de lo que su apariencia de telefilme parece prometer durante su arranque.

Muy recomendable; especialmente para los fans del género bélico y de la WWII. Y con historia de amor adolescente incluida.

No apta para modernetes.

Disfruten de la lluvia roja de Varsovia 44. 

viernes, 25 de agosto de 2017

lunes, 21 de agosto de 2017

Dunkerque (2017, Christopher Nolan). A survival horror thriller sensitive war movie.

Queda demostrado que Hans Zimmer lee este blog y que, después del rapapolvo que le metimos aquí a propósito de su horripilante banda sonora para Origen, se ha puesto las pilas con la música de la película que recomendamos hoy, aunque sea a su estilo: plagiando a otros. Su Dunkerque recuerda, por momentos, a las maravillosas bso de Jonny Greenwood para Pozos de Ambición y The Master. Pero bueno, que no pasa nada.


El caso es que los habituales de este blog (si es que queda alguno) ya saben que a mí no me gusta el cine de Nolan, porque es como de cine de autor pero comercial peor light pero sí.., de autor pero comercial pero frío pero soso pero de autor pero comercial. Imposible describirlo mejor.

Como a todo hombre de bien, me gustó Memento allá por el año 2000 (confieso que no he vuelto a verla)  pero ni Origen ni su celebérrima trilogía TDK me gustaron un pelo (del resto, es que sé las he visto pero no me acuerdo). Con Interstellar mi percepción del cine de Nolan comenzó a cambiar porque soy un romanticón y todo el rollo ése de que el Amor puede ser la salvación del Universo  me tocó la fibra. Esto, unido a que soy gran fan del cine bélico y, especialmente, a todo lo que tenga que ver con la WWI y la WWII han empujado a mi bolsillo a pagar la entrada para ver Dunkerque.


Yo creo que Dunkerque es una película muy interesante pese a que parece más una película de terror que bélica (por momentos recuerda a alguna de las entregas de la franquicia Destino final o un capítulo de esa serie tan macabra que se llama 1000 maneras de morir). O sea, lo mismo que nos enseñó Spielberg al comienzo de su Salvar al Soldado Ryan

Son las pequeñas historias de la Historia, las de Beevor o Eslava Galán, las de los diarios y entrevistas a los tipos y tipas que estuvieron allí. Las de la condición humana y todo eso. Las que cuentan muy poca Historia pero que son más posmodernas y más samuelfullerianas que los grandes desfiles militares (que ya no interesan a casi nadie). 

Aunque no me hagan mucho caso en lo de Samuel Fuller porque a mí toda las películas posmodernas de guerra me recuerdan a Uno Rojo, división de choque (1980). Aprovecho la ocasión para rendir un homenaje a esa obra maestra re-fundacional del bélico:


Total, que Nolan le quita épica al asunto y nos habla mucho de la supervivencia en la guerra, que es algo sensorial más que racional, por eso Dunkerque triunfa en ese nivel cinéfilo: el sensitivo. Dios bendiga a Hoyte Van Hoytema por su maravillosa fotografía.

Así que hoy vengo a recomendarles una película de Christopher Nolan que está muy bien aunque no me parezca tan moderna por ser pos-posmodernidad, como algunos dicen, y aunque, en este caso, su narrativa espacio-temporal no lineal aporte poco al asunto.

Pero, qué coño, también están las embarcaciones civiles cruzando el canal..,  el discurso de Churchill... y, sobre todo, sale Tom Hardy volando y haciendo machadas.

Que no todo en el Cine cool van a ser cobardes atribulados...

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